Terminó el 2020. Las familias de alguno de nuestros estudiantes sufrieron en carne propia la pérdida de algún ser querido o la amenaza que supuso haber pasado la enfermedad. Desde aquí les vuelvo a mandar un caluroso abrazo.

Y ahora, tras las fiestas navideñas, cuando nos disponemos a arrancar el segundo trimestre, nos enfrentamos a otra ola (o es la misma, que no se acaba de ir).

Antes de nada, quiero daros las gracias, a padres y alumnos, por lo bien que han funcionado las medidas que adoptamos en su día. Los alumnos presenciales han cumplido a rajatabla lo estipulado en nuestro protocolo. Y los alumnos conectados por videoconferencia lo han hecho también muy bien: asistiendo regularmente y aprovechando la clase al 100%.

No se nos debe ocultar el hecho de que, de alguna forma, se ha dado un componente de suerte. Pero la suerte también hay que buscarla, anticipándose a lo que pueda venir. Y a eso me voy a referir ahora.

A lo largo del trimestre pasado pusimos en marcha medidas no recogidas en el protocolo. Por ejemplo:

  • Para no tener que poner sistemas de calefacción en las horas de clase, cambiamos nuestra tarifa a la nocturna. Hemos calentado las clases por las noches, hasta las 12 de la mañana. Prácticamente hasta el puente de diciembre, eso fue suficiente para mantener el confort, pero ya en diciembre hubo que ponerla también en horario de clase. Radiadores, no la bomba de calor (aunque hubo alguna excepción que ahora comentaré).
  • Acabada la jornada de clase, y la correspondiente ventilación e higienización, dejábamos programados 2 purificadores de aire con filtros HEPA durante 8 horas, como medida adicional para filtrar el aire de la estancia.
  • Y, por último, además del indicador de calidad de aire del que os hablamos, adquirimos -no sin dificultades- un medidor de CO2 que, al decir de los expertos, son el mejor estimador de la carga viral que podría haber en la estancia.

Pues bien, pese a todas las medidas, a veces el indicador de CO2 se dispara por encima del valor considerado seguro,…incluso con una ventana constantemente abierta en mayor o menor grado. Y de ahí también hemos extraído conclusiones.

  • Hemos probado de todo. Abrir otra ventana del mismo lado, abrir una ventana de la otra estancia, combinar calefacción con esas ventanas abiertas, para producir corrientes de aire por convección. Incluso hemos puesto la bomba de calor para ver si conseguíamos «expulsar» aire del interior hacia el exterior.
  • A veces esas medidas resultaron efectivas, pero nos da la sensación que dependía mucho de si, a su vez, había suficiente viento en el exterior. Los días de viento calmado no son buenos…y si llueve, todavía peor. Lo más efectivo, lo que baja con más rapidez el CO2 de la estancia, es abrir una de las ventanas de la calle y la puerta de la entrada, ya que están enfrente.

Eso será lo que haremos en este segundo trimestre, aun teniendo la calefacción en marcha. Forzar esas corrientes de aire cuando se dispare el CO2. Los expertos también dice que, cuando no se pueda ventilar, son efectivos los purificadores de aire. Y los tenemos, como he dicho antes. Pero hay que tener mucha sangre fría para ver cómo aumenta el nivel de CO2 y confiar en que poniendo los purificadores, no habrá riesgo. Por tanto, pondremos los purificadores, sí, pero ventilaremos como he indicado.

¿Y a qué nos lleva esto?

En el segundo trimestre, como dijimos al principio de curso, llega un momento de rotación. A los alumnos que han estado asistiendo por videoconferencia, se les ofrecerá la oportunidad de incorporarse presencialmente. Y los presenciales del primer trimestre es posible que tengan que asistir por videoconferencia en el segundo.

Salga lo que salga de las respuestas que vayamos recibiendo, queremos remarcar lo siguiente:

  • Enero y febrero son los meses en los que, en media, hace más frío en Villalba, hay más lluvia y, menos mal, también más viento. Pero si llueve, lo de ventilar se complica. No podemos dejar entrar agua a la clase desde las ventanas, y tampoco entrará suficiente aire exterior abriendo la puerta, porque las ventanas del edificio estarán también cerradas.
  • No confiamos en que la vacunación nos resuelva nada en este trimestre. Y, por contra, sí creemos que la variante británica, u otras similares más contagiosas, acabarán siendo las dominantes.

«In conclusion», como decimos en clase, nuestra recomendación, para todos en este segundo trimestre, es:

  1. Aprovechemos la experiencia que hemos sacado de cómo funcionan las videoconferencias en grupo -que creo que han estado muy bien- e intentemos venir a la clase lo menos posible. Es decir, os sugerimos que todos los que puedan y se sientan más o menos cómodos asistiendo por videoconferencia, elijan esa modalidad, independientemente de si en este trimestre tendrían derecho o no a estar presentes en clase.
  2. Y para los que finalmente vengan a clase, si algún día llueve fuerte a la hora de venir, lo mejor sería que se quedasen en casa y asistiesen por videoconferencia. Si finalmente decidís venir por la circunstancia que sea, que sepáis que ventilaremos todo lo que podamos, y estarán activados los purificadores. Por tanto, tendréis condiciones seguras como hemos procurado hasta ahora, pero nada es tan seguro como evitar el riesgo.

Nos vemos en breve.